Mi confrontación con la docencia
En la época que yo estudie estaba muy de moda estudiar carreras técnicas terminales, así es que egrese en 1985 del Cetís No 42, como Técnico en Operación Industrial (maquinas Herramientas) esta carrera me encantaba porque para empezar era una carrera para hombres y trabajaba con maquinaria hecha para ser manejada por ellos, fui de las primeras en egresar y trabajar como mecánico tornero, solo dure un año trabajando en esta área ya que los jefe no se sentían a gusto por ser mujer, por tal motivo fui despedida y ya no pude encontrar trabajo en esta área.
No me quedo otra opción que estudiar para secretaria que concluí un año después, (gracias a esto puedo escribir bien y rápido en la computadora.)
En 1988 ingreso en el CBTa. No 35, al área de recursos financieros, después estuve en vinculación, producción, asistencia educativa, y fui jefa del depto. De servicios escolares.
En este lapso se trabajaba con maquinas eléctricas y mecánicas, en 1990 llegan las primeras computadoras y nadie las sabe utilizar, por tal motivo estudio otra carrera técnica, egresando como programador analista. Continuo laborando en el área administrativa y en 1996 hacen falta docentes y no hay quien de clases de informática, por tal motivo me invitan a trabajar en el área docente y es así como ingreso a formar parte de la planta docente del CBTA no 35, papel que hasta la fecha vengo desempeñando.
Como anteriormente he dicho siempre quise ser docente y la vida me llevo a desempeñar este gratificante trabajo.
Ser docente es una gran responsabilidad porque no solo fungimos como facilitadores de conocimiento, sino que desempeñamos varios papeles (doctores, psicólogos, consejeros, etc., cuando alguien nos comenta que lo corrieron de su casa, no tiene dinero para ir a la escuela, quiere desertar de la escuela o que está embarazada y no sabe qué hacer) la confianza que nos brindan los jóvenes es importante ya que muchas veces de esta dependen que continúen sus estudios o se queden a la mitad.
A veces podemos ser una piedra (pues no les permitimos seguir estudiando y los reprobamos solo por bloquearlos porque nos caen mal o simplemente por demostrar quien tiene el poder)[1] y otras un trampolín (compartiéndoles nuestros conocimientos para que puedan egresar y continúen con estudios superiores o se integren al mercado laboral).
El compromiso de estar frente a los jóvenes y el saber el impacto que podemos tener en sus vidas me ha hecho estar en constante búsqueda de herramientas para poder mejorar mi práctica docente, la responsabilidad de saber que en NMS se define el camino de los jóvenes (continuar con estudios superiores o integrarse al mercado laboral) implica estar mejor preparados. Muchas veces su futuro está en nuestras manos.
El ser docente tiene muchas satisfacciones, encontrar a alumnos a los que les di clases y se han transformado en Ingenieros, doctores, dentistas comerciantes, padres de familia, etc., que al verte en la calle te saludan con mucho cariño eso el dinero no lo paga, saber que formaste parte importante en su desarrollo profesional y/o personal es de las cosas que amo de mi trabajo.
De lo único que me puedo quejar es de la falta de apoyo de nuestras autoridades, que aunque uno este en constante preparación nos ponen trabas para mejorar la plaza, (yo tengo la plaza más baja que es de Técnico docente, muchas he querido promocionarme cosa que la fecha no he logrado), sin embargo esto no es motivo de desesperación ni de decepción sigo con mi trabajo y pienso ya vendrán tiempos mejores.
Amo mi trabajo eso es lo que me da tranquilidad.
Araceli Cruz
[1] Que quede claro es solo un ejemplo de algunos docentes que conozco, yo no pertenezco a este tipo de maestros.
En la época que yo estudie estaba muy de moda estudiar carreras técnicas terminales, así es que egrese en 1985 del Cetís No 42, como Técnico en Operación Industrial (maquinas Herramientas) esta carrera me encantaba porque para empezar era una carrera para hombres y trabajaba con maquinaria hecha para ser manejada por ellos, fui de las primeras en egresar y trabajar como mecánico tornero, solo dure un año trabajando en esta área ya que los jefe no se sentían a gusto por ser mujer, por tal motivo fui despedida y ya no pude encontrar trabajo en esta área.
No me quedo otra opción que estudiar para secretaria que concluí un año después, (gracias a esto puedo escribir bien y rápido en la computadora.)
En 1988 ingreso en el CBTa. No 35, al área de recursos financieros, después estuve en vinculación, producción, asistencia educativa, y fui jefa del depto. De servicios escolares.
En este lapso se trabajaba con maquinas eléctricas y mecánicas, en 1990 llegan las primeras computadoras y nadie las sabe utilizar, por tal motivo estudio otra carrera técnica, egresando como programador analista. Continuo laborando en el área administrativa y en 1996 hacen falta docentes y no hay quien de clases de informática, por tal motivo me invitan a trabajar en el área docente y es así como ingreso a formar parte de la planta docente del CBTA no 35, papel que hasta la fecha vengo desempeñando.
Como anteriormente he dicho siempre quise ser docente y la vida me llevo a desempeñar este gratificante trabajo.
Ser docente es una gran responsabilidad porque no solo fungimos como facilitadores de conocimiento, sino que desempeñamos varios papeles (doctores, psicólogos, consejeros, etc., cuando alguien nos comenta que lo corrieron de su casa, no tiene dinero para ir a la escuela, quiere desertar de la escuela o que está embarazada y no sabe qué hacer) la confianza que nos brindan los jóvenes es importante ya que muchas veces de esta dependen que continúen sus estudios o se queden a la mitad.
A veces podemos ser una piedra (pues no les permitimos seguir estudiando y los reprobamos solo por bloquearlos porque nos caen mal o simplemente por demostrar quien tiene el poder)[1] y otras un trampolín (compartiéndoles nuestros conocimientos para que puedan egresar y continúen con estudios superiores o se integren al mercado laboral).
El compromiso de estar frente a los jóvenes y el saber el impacto que podemos tener en sus vidas me ha hecho estar en constante búsqueda de herramientas para poder mejorar mi práctica docente, la responsabilidad de saber que en NMS se define el camino de los jóvenes (continuar con estudios superiores o integrarse al mercado laboral) implica estar mejor preparados. Muchas veces su futuro está en nuestras manos.
El ser docente tiene muchas satisfacciones, encontrar a alumnos a los que les di clases y se han transformado en Ingenieros, doctores, dentistas comerciantes, padres de familia, etc., que al verte en la calle te saludan con mucho cariño eso el dinero no lo paga, saber que formaste parte importante en su desarrollo profesional y/o personal es de las cosas que amo de mi trabajo.
De lo único que me puedo quejar es de la falta de apoyo de nuestras autoridades, que aunque uno este en constante preparación nos ponen trabas para mejorar la plaza, (yo tengo la plaza más baja que es de Técnico docente, muchas he querido promocionarme cosa que la fecha no he logrado), sin embargo esto no es motivo de desesperación ni de decepción sigo con mi trabajo y pienso ya vendrán tiempos mejores.
Amo mi trabajo eso es lo que me da tranquilidad.
Araceli Cruz
[1] Que quede claro es solo un ejemplo de algunos docentes que conozco, yo no pertenezco a este tipo de maestros.